Encontrándonos. El blog, y algo más, de los encuentros mixtos de AHIGE
 

IV Encuentro Igualitario de AHIGE: Material.

POESÍAS

Yo sólo quería borrarte de mi cuerpo.

Nada más.
Buscaba hombres como manoplas de crin para
frotarme con fuerza
hasta eliminar toda la piel muerta.

Desmaquillarme con sus lenguas tu raya de mis
ojos.
La máscara de pestañas.
Hombres exfoliantes, purificantes y tonificadores
Yo no quería comer sus corazones prendérmelos
                                         del pelo hacerles vudú.

Los quise a todos pero ellos
cuando hambrienta comía de sus manos
cerraban el puño
apretando hasta doler
las horas que se escurren entre los dedos.

 

Miriam Reyes (Orense 1974)
Espejo Negro
DVD ediciones 2001

 

Una habitación propia

Le llamamos amor,
ya se sabe, costumbre,
ganas de que la vida suene como un tango.
Ansias
de mudarnos a un sitio confortable
donde cambien pañuelos por la luna,
donde se sirvan, frescos, los milagros.
Y sentimos un ruido allí en el pecho
y abrimos
y no hay nadie
sólo la soledad dando portazos.

 

El príncipe

Desámame con suavidad, sin que lo note.
Desama mi voz
que hablará al eco de la tuya.
Desama mis manos
que inventaron tu piel en una noche.
Desama mi corazón,
que pediste por unas horas y  
todavía no has devuelto.
 
Desámame con arte,
tan bajito,
que ni siquiera tú
escuches que me estás desamando. 

El Juicio Final

No consigo sacarme de la cabeza el presentimiento de que sufriremos, alguna vez, un Juicio Final. Y nos imagino a todos interpelados por fiscales que nos señalarán con la pata o con la rama, acusándonos de haber convertido el reino de este mundo en un desierto de piedra:
¿Qué han hecho ustedes de este planeta? ¿En qué su­permercado lo compraron? ¿Quién les ha otorgado a uste­des el derecho de maltratarnos y exterminamos?
Y veo un alto tribunal de bichos y plantas dictando sen­tencia de condenación eterna contra el género humano.
¿Pagaremos justos por pecadores? ¿Pasaremos todos la eternidad en el infierno? ¿Asados todos a fuego lento junto a los envenenadores de la tierra. el agua y el aire?
Antes, yo creía que el Juicio Final era asunto de Dios. Sol negro. Luna de sangre, ira divina: en el peor de los ca­sos, yo iba a compartir la parrilla perpetua con los asesinos seriales, las cantantes de televisión y los críticos literarios.
Ahora eso me parece. comparando, cosa de nada.

 

Mapa del tiempo

Hace unos cuatro mil quinientos millones de años, año más, año menos, una estrella enana escupió un planeta, que actualmente responde al nombre de Tierra.
Hace unos cuatro mil doscientos millones de años, la primera célula bebió el caldo del mar, y le gustó, y se dupli­có para tener a quién convidar el trago.
Hace unos cuatro millones y pico de años, la mujer y el hombre, casi monos todavía, se alzaron sobre sus patas y se abrazaron. y por primera vez tuvieron la alegría y el pá­nico de verse, cara a cara, mientras estaban en eso.
Hace unos cuatrocientos cincuenta mil años, la mujer y el hombre frotaron dos piedras y encendieron el primer fuego, que los ayudó a pelear contra el miedo y el fría.
Hace unos trescientos mil años, la mujer y el hombre se dijeron las primeras palabras, y creyeron que podían en­tenderse
Y en eso estamos, todavía: queriendo ser dos, muertos de miedo, muertos de frío, buscando palabras.

 

Amor mío

Antonia buena chica ingresó ya cadáver.
Carmen muy educada vaqueros blusa beis
y Raquel silenciosa es el amor.
Amor de amoratarse amor que es amoldar
y amancillar.
Amor de amenazar amor de amurallar
amor de amartillar
y de amasijo.

Amor de amortajar.

Rosa Lola María
Inés Luisa mi amor.

Compañero mi amigo
mi enemigo.

Rafael veinte años arma blanca su novia en una calle.
José Pablo dos hijos divorciado
y Raúl empresario gran sonrisa el amor.

Es el amor que amengua que amuralla
que amortece y amarra.
Amor de amuñecar amor que es amputar
amor de amilanar
y de ambulancia.

Amor de amordazar.

Manuel Félix Cristóbal
Jaime Isidro mi amor.
        

 

 
Casi un cuento

El susurró que lo mejor seria
no enamorarse,
ella no le llevó la contraria,
para qué si se sabia vencida.

Ante todo se dejó acariciar
por sus manos manchadas de ternura.
Eso sí,
no se enamoró de sus manos.

Más tarde no impidió que sus labios
muy lentos la abrasaran,
pero tuvo cuidado,
no se enamoró de sus labios,

y aunque tampoco se opuso a que su lengua la hiriera sin remedio,
no se enamoró de su lengua ni de sus ojos,
ni de su voz ni de la palidez que le subía a la cara entre los besos,
esa palidez que a ella más y más la arañaba.

Pero tuvo cuidado y no se enamoró.
Para qué si se sabía vencida.
Una y otra vez volvieron a encontrarse.
Sin amor.
Eso sí, felices como niños.

 

Angeles Mora
De "La dama errante"

 

Algunos textos del librito de Clara Coria “El amor no es como nos la contaron, ni como lo inventamos”

Amar y cuidar. Testimonio:

“Me encontré pensando que tengo una tendencia a creer que querer a otro es estar pendiente de su cuidado, y me pongo a cuidarlo en exceso. Como consecuencia, pretendo que los demás hagan lo mismo conmigo. Me espanta darme cuenta de que es un modelo que yo misma promuevo. Yo me observo, cuando, por ejemplo, estoy tranquila mirando la TV y llega uno de mis hijos, que ya son mayores. Tengo que hacer un enorme esfuerzo para mantenerme sentada y contenerme de ir a la cocina a calentarle la comida. Lo cierto es que ellos no me lo piden. Me doy cuenta de que aunque anhelo volver a formar una pareja, soy yo quien hace muy pesado para mi misma vivir con otro. Por eso me dan ganas de estar sola, porque es la única manera de no sobrecargarme. Esto me preocupa y considero que es muy grave por que implica que cuándo estoy acompañada no puedo sostener mis deseos.

Siento que tengo una gran capacidad de amar, pero en esa capacidad hay algo equivocado, porque pareciera que amar implica para mí dejar todo lo que me gusta de lado. Automáticamente cuándo estoy con alguien, empiezo a preguntar: “¿necesitas esto?,  ¿no quieres aquello?, ¿tienes hambre?... Como si no tuviera incorporado un modelo de amor entre personas que se autoabastecen”.

 

Reflexión de la autora sobre el coste para los varones de dejarse cuidar:

Siempre he sostenido que lo que afecta a la mitad de la humanidad, necesariamente afecta también a la otra mitad. En este sentido, deseo señalar que la complicidad con que los varones aceptan instalarse, dentro de las parejas, , en la posición infantil que promueven los comportamientos “maternales” femeninos les ocasionan a ellos también altísimos costos. Muchos de estos varones, prisioneros de sus añoranzas infantiles,, perpetúan con sus parejas los vínculos de dependencia con la madre. De esta manera terminan atrapados en una relación que los empobrece.  Los supuestos beneficios de ser tratados como hijos, con el correr del tiempo, se convierten en privilegios que deterioran los lazos amorosos de la  pareja. Los varones que aceptan la propuesta social de ser tratados por las mujeres como si éstas fueran sus “madres vitalicias” contribuyen a hacer del amor de pareja una mala réplica del vínculo infantil. Dicho amor tiene poco espacio para crecer y termina pareciéndose a los bonsái, planta en miniatura, cuidadas en exceso, que aunque adquieren formas adultas ocupan solo una maceta. Concluimos, entonces, que el problema de sostener el modelo de “amor maternal” como modelo “femenino” por excelencia, es un problema que atañe tanto a mujeres como a varones, porque, en primera y última instancia el amor lo construimos entre todos. Es así como las equivocaciones de unas, cuando son aceptadas por los otros, son equivocaciones de ambos.

 

Amar desde un modelo maternal:

En algunas comunidades, el cuidado infantil es responsabilidad de un grupo de personas, y en estos casos, son muchos los que se ocupan de cuidar a los niños de la comunidad. En otras, el cuidado de los niños ha sido adjudicado en exclusividad a las mujeres, como si dicho cuidado fuera una continuación “natural” de la tarea biológica de gestar, parir y amamantar. En estos casos las mujeres termina instalándose en el género femenino con un “programa” predeterminado socialmente según un modelo maternal que se caracteriza por ser incondicional, altruista y abnegado. Dicho programa no viene incluido en el ADN como herencia biológicas sino que ha sido confeccionado culturalmente. Se trata de un “soft maternal”, equivalente a los sofás informáticos que garantizan el funcionamiento de las computadoras.

Pertrechadas de esta manera, las mujeres cuidan a los retoños humanos con dedicación y esmero, sintiéndose las máximas responsables de sus necesidades. Envueltas en esta responsabilidad, quedan pendientes de una serie casi interminable de funciones, sintiendo que si ellas no satisfacen las necesidades del niño, ¿quién lo hará?...

De esta manera las preocupaciones por la crianza se van entrelazando irremediablemente con los sentimientos amorosos. El amor y los cuidados terminan siendo una misma cosa, tanto que el amor termina expresándose a través de los cuidados y los cuidados adoptan la forma del amor. Ambos se funden, y de tanto fundirse, se confunden.

Hasta aquí resulta totalmente comprensible que cuidar bien a los niños represente la mejor forma de amarlos. Lo que no resulta comprensible es que dichos cuidados se extiendan mucho más allá de las fronteras infantiles y abarque a cualquier adulto merecedor de amor. Es decir tenemos que pensar que hay algo equivocado cuando cuidamos a los adultos como si fueran niños, como si hubiera que protegerlos de las vulnerabilidades a las que están expuestos los infantes.

 

Conflictos en el amor.

A menudo se da por sentado que la falta de amor es el origen de los conflictos, cuando en realidad los conflictos tienen múltiples orígenes y a veces poco tienen que ver con el amor en la pareja. Es casi lo mismo que afirmar que el dinero es la causa de las desavenencias, cuando en realidad, el dinero lo único que hace- en su calidad de recurso de poder- es poner en evidencia las ambiciones personales y la manera con que cada uno las resuelve dentro de la pareja. Creyendo erróneamente que el amor se preserva ante la ausencia de conflictos, muchas mujeres tienden a encubrirlos en lugar de abordarlos. La idea de que los conflictos desaparecen cuando se los niega son resabios infantiles del pensamiento mágico de cuando los niños creían volverse invisible por esconderse debajo de las sábanas. En lo que al amor dentro de la pareja se refiere, es bastante frecuente comprobar que no son pocas las mujeres que adhieren inconscientemente una modalidad “tapadora”, lo que las lleva a concretar sobreadaptaciones y a realizar toda serie de malabarismos para amordazar los conflictos latentes.

 

El amor, una capacidad humana. Testimonio

“Aunque se llegue a perder al compañero ruta, no se pierde el andar. Como ser humano yo tengo la capacidad de unirme a otro en sociedad para hacer algo. Cuando estoy con otro que tiene esa misma capacidad, juntos formamos una sociedad. Cuando se termina, lo que se terminó fue ESA sociedad, no nuestra capacidad para asociarnos. Sucede con el amor lo mismo que con el trabajo: yo puedo quedarme sin trabajo pero no pierdo por ello mi capacidad de trabajar, y si pierdo un trabajo, me voy a buscar otro…

La capacidad de amar es una actitud frente a la vida y aquel a quien amamos es sólo un depositario de nuestro amor. Pero el amor es nuestro, por eso quien deja de amarnos no se lleva nuestro amor, simplemente se lleva el suyo.

 

CÓMO AMAR A UN SER HUMANO.

Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni siquiera en sí mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la vida.

Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su verdad interior por sí mismo, a su manera: apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por como tú desearías que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.

Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad desnuda, honesta y transparente; es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas vulnerables; permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas; es disfrutar del privilegio de ser tú mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas; es ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina, "este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy, con gusto y libremente, contigo lo comparto... si tú quieres recibirlo".

Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo personal; es creer en él cuando duda de sí mismo, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha; es compartir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responder libremente.

Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.

Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuánto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es desvelar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida un experiencia más rica y más llena de sentido.

Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquellos que consideras tus derechos personales; es tener confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada "ser humano", de la cual tú formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados oscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.

Andrea Weitzner

 

Diálogo sobre relaciones de pareja… opinión de personas jóvenes

En un encuentro de la Red IGUALARIA del año pasado se debatió sobre los elementos que facilitan la relación en las parejas y la convivencia, y sobre los elementos que la dificultan.

Facilitan las relaciones: hablar, la empatía, la confianza, la autoestima, escuchar, los intereses comunes, ceder, la libertad, la compasión, el mutuo conocimiento, la amistad, el sexo, el amor, la pasión, compartir, la solidaridad, el autocontrol, la complicidad, la suficiencia económica, la aceptación, la colaboración, la responsabilidad, la madurez (= ser realista), la reflexión crítica (= el cuestionamiento y la reflexión), el apoyo.

Dificultan la relación: la intransigencia, la intolerancia, el orgullo, los celos, la distancia, el egoísmo, la dominación, la mentira, la infidelidad, el maltrato, la dependencia, la agresividad, la desmotivación, la monotonía, los prejuicios, el interés egoísta, la escasez económica, las expectativas respecto a la otra persona, el control de la otra persona, buscar en la pareja protección, idealizarla, el amor como solución.

Pueden dificultar o facilitar: los gustos diferentes, el ocio, el inconformismo, el conflicto, la familia, el dinero, el tiempo, la salud, la edad, la estructura social.

Influye mucho el contexto social o/y la situación socioeconómica de la pareja.

Se hizo hincapié que la base de una buena relación es el amor, el respeto, el saber escuchar (la comunicación), la empatía, la libertad, la confianza, la pasión, la amabilidad, la sinceridad, la ayuda, la solidaridad mutua.

También muy importante era la fidelidad a los compromisos establecidos entre las dos personas de la pareja.

Y se terminó diciendo que el amor ayuda a cambiar/modificar actitudes que permitan una mejor convivencia.

 

Las negociaciones del amor: ¿Los “no” negociables?

“Tengo tres hijos y siempre les he dado de mamar. En parte porque me resultaba muy placentero y en parte porque soy de tetas exuberantes y siempre estuvieron llenas de leche.

Sucedió que cuando parí a uno de mis hijos, nuestra situación económica pasaba por un periodo de estrechez y mí aspiración de estudiar un idioma extranjero –que era para mí en ese momento una pasión, además de expresión de mis múltiples inquietudes- corría el riesgo de no ser satisfecha a causa de dicha estrechez.

Me puse a pensar concienzudamente y me di cuenta de que yo tenía hijos no solo para satisfacer mi necesidad personal de maternidad sino también para satisfacer la necesidad de paternidad de mi marido.

Ambos compartíamos el proyecto familiar de parir y crear hijos, y estábamos dispuestos a compartir no solo las satisfacciones  de tenerlos sino también los costos múltiples que eso significaba.

Me di cuenta, al mismo tiempo, de que el hecho de dar de mamar era un rubro de nuestra economía familiar. Saque la cuenta de los litros de leche de mi propia producción y resultó ser una cifra muy considerable. Curiosamente coincidía con lo que necesitaba para cubrir los gastos del curso anual que deseaba hacer.

De manera que me dispuse a plantearle a mi marido una negociación. Yo estaba dispuesta a aportar mi leche (sin agregar en los costos la inversión del tiempo, energías y riesgos físicos) y el acordaría en destinar el dinero –que había previsto para otros fines- en pagar mi curso de idiomas.

Creo que lo pude hacer porque mi marido tiene una ética solidaria y porque yo tengo una autoestima suficientemente afianzada como para no creerme ese cuento de que una es  “mala madre” si defiende los propios intereses y necesidades.”

 

INDICE DE TITULOS
  1. El AMOR como pasión: la codificación de la intimidad.
  2. El AMOR en la literatura.
  3. AMOR en la WEB: cómo encontrar pareja en Internet y conectar con nuevos amigos.
  4. El AMOR no es como nos contaron… ni como lo inventamos.
  5. AMOR o lo que sea.
  6. AMOR puro y duro: psicología de la pareja, sus emociones y sus conflictos.
  7. AMOR; Ser persona.
  8. El AMOR y los dos sexos.
  9. APRENDIENDO para el amor o para la violencia: las relaciones en las discotecas.
  10. El ARTE de amar: una investigación sobre la naturaleza del amor.
  11. Para mis socias de la vida: CLAVES feministas para la negociación del amor.
  12. El CONOCIMIENTO del amor: ensayos sobre filosofía y literatura.
  13. COSAS que diría con sólo mirarla.
  14. CUANDO los amores matan: cambio y conflicto en las relaciones de edad y de género.
  15. DINERO, amor e individualización: las relaciones económicas en las parejas/familias contemporáneas.
  16. EL DESCUBRIMIENTO del amor en Grecia.
  17. ENAMORAMIENTO y amor: Nacimiento y desarrollo de una impetuosa y creativa fuerza revolucionaria.
  18. ESTUDIOS sobre el amor.
  19. ¿EXISTE el amor maternal?: historia del amor maternal. Siglos XVII al XX.
  20. La FILOSOFÍA del amor en la literatura española, 1480-1680.
  21. La GRAMATICA de la felicidad: relecturas franquistas y posmodernas del melodrama.
  22. MUJER, amor y sexo en el cine español de los '90.
  23. La MUJER ante el espejo: apuntes sobre el amor.
  24. Las NEGOCIACIONES nuestras de cada día.
  25. El NORMAL caos del amor: las nuevas formas de la relación amorosa.
  26. PENÉLOPE o las trampas del amor: Por una coeducación sentimental.
  27. SALUD, dinero y amor: cómo viven las mujeres españolas de hoy.
  28. SOLTEROS de hoy: el amor en tiempos de independencia.
  29. La SUBVERSIÓN del amor: más allá de las diferencias de género.
  30. ¿TODO por amor?: una experiencia educativa contra la violencia a la mujer.
  31. USOS amorosos en la postguerra española.
  32. YA no sufro por amor.

 

No te salves.

No te quedes inmóvil
Al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
            no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
          pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
               entonces
no te quedes conmigo.

             MARIO BENEDETTI.

 

SOBRE LA PAREJA

Dejad que haya espacios en esa unión vuestra.

Y dejad que los vientos de los cielos dancen entre vosotros. Amaos el uno al otro, pero no hagáis que el amor sea una ligadura:

Dejad más bien que sea cual un mar que se mueve entre las orillas de vuestras almas.

Llenaos mutuamente la copa, pero no bebáis solamente de una.

Compartid vuestros panes, pero sin comer de la misma rebanada. Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero dejad que cada uno se sienta aparte, así como las cuerdas de un laúd se hallan separadas aunque vibren con la misma música.

Entregaos el corazón, pero sin que por ellos dejéis de vigilarlo pues solo la mano de la Vida puede contener vuestros corazones.

Y estad unidos, aunque no demasiado juntos:

Porque las columnas del templo se halla separadas, y el roble y el ciprés no crecen uno bajo la sombra del otro.

de Kahlil Gibran, en su libro "El Profeta".

 
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