Encontrándonos. El blog, y algo más, de los encuentros mixtos de AHIGE
 

9º Encuentro Igualitario: Aportaciones

ADRIANA: Encuentándonos

El “encuentro”. La nosécuantaedición. Con ese título tan largo que casi no admite desarrollo, je ;-) Este año he tomado nota de “todo” para después hacer este batiburrillo mix con mis impresiones o aportaciones, vaya, contaminando lo que allí pasó con mi mirada. Porque yo soy de las que piensan que no hay nada objetivo y ya que es así pues mejor que se note.
 
Me han invitado a mirar mis sombras. A compartir las mías y las de otrxs. Sombras generales y genéricas. Me costó identificar “mi sombra” con algo negativo. Para mí la sombra es una proyección de mí que necesita de la luz para existir y que cambia de posición y tamaño según la posición del sol y la mía propia. Mi compañera de montaña es aficionada a fotografiarlas: nuestro efímero reflejo en la tierra que pisamos. Claro, que el niñO que sale en el cuento no parece dejar lugar a dudas de que la sombra debe ser algo malo. Y ahí me pongo a escarbar. Y digo escarbar porque visualicé la “sombra” como algo envuelto en plástico y enterrada, apartada e impermeable a la lluvia. La vida no me toca ni me moja. Estoy separada.
 
Después de la lectura de Los que se marchan de Omelas nos planteamos la tarea de buscar a nuestra niña (yo, mujer) sin juicio, sin darle mucho trabajo a nuestra mente. A mí me surgió en mayúsculas, en esta especie de pizarra que a veces parece mi frente por dentro: VAMOS A BUSCAR LA SIMPLICIDAD.
 
Andaba por ahí rondando otra pregunta ¿Qué hago con mis miedo? Esa la tuve clara: los entierro, aunque esto es mentira, porque yo más bien los paseo.
 
Otra pregunta, ¿Cuál es el precio que pago por mantener mi idea de igualdad? En mi caso la parcialidad. La dificultad para integrar “lo que no me parece bien”. La no aceptación de lxs demás. La separación del mundo. La escisión.  Tal vez tenga relación con el sentimiento-impresión-convencimiento o temor de ser diferente ¡Como si la normalidad existiese! La separación del mundo es para mí la percepción de falta de amor, no la ausencia de amor. Mi pizarra postfrontal se volvió a llenar de letras: QUIERO SER HUMANA CON ALMA DE AMEBA.
 
Después tocó nombrar nuestra sombra. Estoy poco dotada para el sufrimiento y puede ser por eso por lo que me resulta difícil recrear situaciones de falta de amor. La mía se llamó BIODEGRADABLE. Vi rajarse la bolsa y mezclarse su contenido con la madre tierra, ese que antes cuando llovía no se mojaba ¿Que cuál era ese contenido? ¿Todas las veces que no me he sentido querida? ¿La separación del mundo es la percepción de falta de amor? Después de picarse la bolsa resulta que todo su contenido es biodegradable. Remuevo la tierra con las manos, que se mezcla y ocupa su lugar. Biodegradable es una sombra en transición que se mezcla con las otras que deambulan por la sala, sombras compañeras de mujeres y hombres, sombras “genéricas”. Todas son sombras en transición y se llaman:
PERFECTA
YO
EGO
FALSEDAD
MALVA
SUMISIÓN
AUTOSUFICIENCIA
CORSÉ
GRACIA
MARISOL (Mª DE LA SOLEDAD)
GODOFREDO
ATMAN
SOLYSOMBRA
COBARDÍA
CULPA
CUENCA
BARRANCO
ANÓNIMA
QUISTE
ALCOHOL
MIEDO A LA SOLEDAD
MONSTRUA
MI RELACIÓN CON LA FAMILIA
SÓTANO
LÁGRIMAS
MARIJULI
LUZ
FELICIDAD
ENFRENTARLA
RIGIDEZ
MONSTRUO CURRUCUCU
PRIMERA EN TODO
CONTROLAR
Y algunas otras no se nombrarían.
 
Algunos temas han aparecido un montón o a mi me lo ha parecido, tal vez porque me tocan más.
 
Han abundado en este encuentro mis queridas “feministas de pacotilla”. Dícese de aquellas personas que declarándose feministas, dejan pasar más de una. Que se rodean de parejas, amigxs y personas en general para quienes la igualdad es incluso una moda perjudicial, cuando no una cosa que las mujeres han inventado para atacar a los hombres, o una cosa que ya existe ¿no lo ves? Dícese de aquellas personas que declarándose feministas negocian en lo cotidiano conquistas que quedan bien lejos del deber ser en el ideal no patriarcal, protagonizando actuaciones más bien irregulares. Dícese de aquellas personas que declarándose feministas transitan por la vida en pie de paz, sembrando igualdad en los terrenos que pueden y sin agotarse en batallas baldías. He buscado en la RAE, que marca esa ortodoxia que tan poco me gusta, y una vez más debe estar equivocada la definición de “ser de pacotilla: Ser de inferior calidad, o estar hecho sin esmero”. Porque el género que aquí tenemos es de primerísima calidad. Todo esto me resuena a la sensación de falta de autenticidad, una sensación que conozco bien y que, al menos en mi caso, viene unas veces de compararme con el ideal ese que tengo de mí y otras veces de la simple confusión, de mi dificultad de manejarme cuando el entorno me parece complejo. Es que en mi opinión, no hay pasos más valientes para una feminista que negociar la intimidad, sin renunciar a la utopía como horizonte pero viviendo en la realidad, ensanchando la realidad porque ahí, en esos escenarios imperfectos, es donde nos perdemos. Qué bonita cuando una de estas feministas de pacotilla trajo al centro una de las enseñanzas del I ching, algo así como que todas las personas tenemos un compromiso, el de acompañar a quienes te han tocado en la vida, sin forzar y sin perder tu centro. Además de a falta de autenticidad también me resuena a impotencia y ser impotente -tal y como yo entiendo el poder- tampoco me parece mal. Estar en lucha continua es estar en guerra y la guerra es una lucha de poder. No quiero estar en guerra. No quiero luchar por el poder. No me fluye la energía para la destrucción y creo que todas las autonombradas “feministas de pacotilla” continúan construyendo y deconstruyendo y vuelta a construir porque ahí sigue, reinventándose, el puñeterito patriarcadodeloscojones, porque el poder siempre se reinventa: le va la vida en ello. Y ahí nos vemos sin habernos exfoliado de las tripas que si los hombres fueran moneda valdrían más ¡Puto dinero!
 
Y esa gran mujer preguntó ¿Cuánto de fachada hay en la búsqueda de la igualdad? Porque en ese momento consideraba que ella la había buscado mucho y ejercitado muy poco. Y se me quedó rondando la pregunta y en la asociación libre de términos a la que algunas veces asisto surgió “límites” y se me reformuló así la pregunta ¿Cuáles son los límites que quiero ensanchar y con los que choco una y otra vez? Esos límites para mí funcionan como un tirachinas al revés. Voy andando, topo con el límite, achucho y el límite cruje y cede, achucho, achucho...achucho...hasta que el límite me gana, vuelve a su sitio y me encuentro otra vez patasarriba en la misma habitación. Pero esto no me pasa siempre, sólo cuando no encuentro la puerta.
 
La culpa y la responsabilidad. Temazo.
Hay para quien sentir culpa es paralizante y hablar de responsabilidad le permite cambiar cosas.
Hay para quien sentir culpa es estimulante para cambiar cosas y hablar de responsabilidad es marear la perdiz.
Hay para quien usar culpa o responsabilidad es del todo indiferente porque nombran la misma cosa y causan el mismo dolor, para quienes los cambios se van introduciendo a base de poder enfrentar poquito a poco ese dolor sea como sea que se vaya pudiendo.
Los propios cambios son nuestra “responsabilidad”, son una cuestión de conciencia y dependen sobre todo de cada quien. Si todas las ideas sobre nosotrxs mismxs no tienen más valor que el que le demos, los propios cambios son nuestra “responsabilidad” y esto, en mi opinión, puede ocurrir sin culpa. Te das cuenta de las cosas cuando te das y menos mal que ocurre. No tengo tan claro que pueda ocurrir sin dolor. Aunque tampoco tengo tan claro que el dolor sea taaaan importante  ¿Cambiar el mundo es cosa de quién? ¿Cuánto puede una persona? ¿Lo que es ella misma, su propio tamaño? Sí, ya sé que hay quien está convencidx de que somos seres ilimitadxs, entre ellxs yo pero a efectos prácticos el propio cambio y lo que pueda incidir en el contexto me parecen “despreciables”, en el sentido matemático de la palabra. Es decir, que el cambio tiene que ser de muchxs de muchxs de muchxs porque a mi esto de la física cuántica y del efecto mariposa me parecen un pensamiento mágico precioso pero tampoco en esto me asiste la fe...
 
¡Qué peshaita tengo de fortaleza! Aunque la debilidad sea una atribución de la mujer y esas atribuciones me pongan tan pero que tan nerviosa pero es que nestoy hasta el innombrable de endurecerme para ser fuerte. Es que no quiero ser fuerte a costa de no poder quitarme la armadura. Es que no quiero que mis queridas feministas de pacotilla sean fuertes a costa de perder la flexibilidad. Es que no quiero que los hombres sean fuertes a costa de arrinconar las emociones en un baúl que tiraron al mar. Pues sí, lo voy a decir, hasta el mismísimo coño estoy de que tengamos que ser fuertes sin género de dudas ¿A quién se le ha ocurrido que esa es una cualidad buena si no es por una cuestión de poder más que otrx? Claro, que igual el otrx no viene lo que es con buenas intenciones... pero es que además no se puede ser fuerte siempre y en todo. Necesaria y afortunadamente somos vulnerables y no sólo si la flecha nos da en el talón. Qué bonita me pareció la expresión de “buscar un equilibrio honesto”, no fue en el contexto de la fortaleza pero a mí me sana aquí.
 
Tengo notas para escribir mucho más pero lo dejo aquí porque tardaré días en volver a tener algún tiempo disponible y no quiero que mi incompleto regalo se quede en un cibercajón.
 
A mí, como dijísteis varias, también me encanta veros cambiar a unas y llegar a otras.
 
Palabra de ameba.

 

 

PERE: Letra de la canción "Honrar la vida"
Intérprete: Marilina Ross
Eladia Blázquez
 
No, permanecer y transcurrir no es perdurar, 
no es existir, ni honrar la vida. 
Hay tantas maneras de no ser, 
tanta conciencia, sin saber, adormecida. 
Merecer la vida no es callar y consentir 
tantas injusticias repetidas. 
Es una virtud, es dignidad, 
y es la actitud de identidad más definida. 
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir 
porque no es lo mismo que vivir honrar la vida 
No, permanecer y transcurrir no siempre 
quiere sugerir honrar la vida. 
Hay tanta pequeña vanidad 
en nuestra tonta humanidad enceguecida... 
Merecer la vida 
es erguirse vertical más allá del mal de las caídas. 
Es igual que darle a la verdad 
y a nuestra propia libertad la bienvenida. 

 

JUAN DEL PUERTO: No me arrepiento de nada (adaptación con mucha osadía y mucho respeto)

Desde el hombre que soy,
a veces me da por contemplar
aquellos que pude haber sido;
los hombres valientes,
protectores, buenos maridos,
dechado de virtudes,
que deseara mi padre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellos.
Odio sus ataques en mi cuerpo.
La culpa y vacío que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos trabajos;
de los llantos a escondidas de cualquiera,
del renegar de su ternura
bajo la máscara del ser siempre controlador.
Estos hombres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser el "niño valiente", el "hombre fuerte"
el Juanma irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a puñetazos de ellos contra mí
-ellos habitando en mí queriendo ser yo mismo-
transgrediendo paternos mandamientos,
desgarro adolorido y a trompicones
a los hombres internos
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser este loco, falible, tierno y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, mujeres y hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulto, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice reír alrededor de escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a llorar
las alegrías y tristezas propias y ajenas
que me hacen conectar contigo
y con mi esencia.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Gioconda Belli.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esos otros hombres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritos niños valientes me circundan
y lanzan sus insultos infantiles contra mí
contra este hombre
hecho y derecho,
pleno.
Este hombre de corazones en pecho
y hombros anchos
que, por mi padre y contra él,
me gusta ser.

 

MELY: Programa del X, XI, XII, XIII… Encuentro de género de Ahige en el maravilloso enclave geográfico, natural y antropopsicosocial de Fuente de Piedra

Tema: Vente ya pál encuentro, que todas tenemos mono, totá, te va a dá iguá el tema…

Viernes tarde:
-Llegada del personal.
-Reencuentros y abrazos.

Viernes noche:
-Cena… ¿exquisita?
-Las de siempre se quedan hasta las tantas.
-Recuerdo de anécdotas vergonzosas, absurdas y jocosas.

Sábado mañana:
-Empieza a liarse el tema.
-Alguien se pica con alguien.

Sábado tarde:
-Tras el… ¿delicioso? almuerzo, caemos en profundo sopor pero hacemos un esfuerzo por el interés del tema.
-En la hora de máximo sopor, alguien se tira una hora hablando y por más que se intente, no hay manera de que se calle, oiga, finalmente alguien implora la pausa del té y el personaje principal se resiste, con lo que suele quedar un rato en monólogo y ostracismo voluntario mientras el resto va por el té.

Sábado noche:
-Nuestro paladar empieza a adormecerse y a no recordar los sabores de la buena comida. Observación del curioso fenómeno del contracondicionamiento clásico pauloviano en el que, tras oler las delicias de la cocina del camping, se nos reseca la boca. Para paliarlo, lo ahogamos en alcohol, mucho alcohol.
-Juegos y túnel de caricias. Subidón de amor general.
-Alguien se lía con alguien.
-Las de siempre se quedan hablando hasta las tantas y media.
 
Domingo  mañana:
-Ojeras y bostezos por la resaca emocional y alcohólica. Gafas de sol al canto.
-Las de siempre lloran.
-Foto de familia y clausura del encuentro.

Domingo mediodía:
-Paella a lo infame en sus dos variedades: vegetariana con verduras que se quieren morir y normal con gambas del pleistoceno y piltracos de calidad Dog chow.
-Saltos a la piscina para favorecer la digestión del manjar.
-Abrazos, despedidas, alguna lágrima y… hasta el año que viene.
 
INTERVENCIONES ESPECIALES Y ESTELARES: participación activa del personal autóctono DE SIEMPRE : el que va por las calles estrechas con la moto a toa pastillas, el abuelo que no sabe qué hace tanto hippie en el pueblo y pregunta, el amabilísimo y confiadísimo personal del camping, etc…

 

 
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