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9º Encuentro Igualitario: Notas

Las notas recogidas en este documento responden a las anotaciones que recogió en su cuaderno una de las personas asistentes, ni son literales ni es todo lo que se habló, es un intento de acercar lo vivido en este Encuentro a las personas que no lo compartieron este año y que puedan servir de “recordatorio” a las que estuvimos allí y que así lo deseen.


Mañana sábado:

Tras la lectura del cuento de OMELAS y realizar un ejercicio para facilitar el encuentro con nuestras sombras, permanecemos en silencio unos minutos e iniciamos la puesta en común:

Poniendo nombre a nuestras sombras (algunos de los nombres que se dieron):
YO, EGO, PERFECCIÓN, FALSEDAD, CORSÉ, GRACIA, MARISOL, ATMAN, COBARDÍA, CUENCA- BARRANCO, SIN NOMBRE, QUISTE, MONSTRUA, MI FAMILIA, BIODEGRADABLE, SÓTANO, AHOGO,CUEVA- BANCAL, MARIJOSE, LUZ, FELICIDAD...

“He cuidado mucho tiempo a mis sombras, ya es el momento de que vaya caminando solita”

“Cuando miro a mis sombras, el monstruo se desvanece”

“Quiero recordar que tengo sombras para poder seguir escogiendo la luz”

“Me he dado cuenta hoy que me he acostumbrado a estar en la oscuridad y ni siquiera compro la linterna”

“Podría disfrutar más si no quisiera tener todo bajo control (mi sombra)”

“Soy Omelas, no ciudadano de Omelas”

“No tiene sentido limpiar o eliminar las sombras. No puede haber concepto de alegría sin tristeza”.

“Trato de contemplar mis sombras relacionadas con la igualdad con más comprensión”

“Si las sombras no están en el presente, que no lo están, no existen”

“No me preocupa nada mis sombras, me ocupo de hacerlas cada día mejor”

“Me doy cuenta que vivo enclaustrado en conceptos, pero me gusta el uso que hago de mis sombras en mi vida diaria, me ayudan a entender muchas cosas”

“Vivo el presente teniendo presente mis sombras”

“Las sombras para mi es el miedo a la incapacidad de conseguir amor. La sombra como espacio interior donde reside el miedo la tengo siempre presenta”

“Cuando creo que están mis sombras presente ¿qué hago? enciendo la luz”

“Pensaba que yo era mi sombra, pero no, yo soy la luz”

“Mi sombra se manifiesta físicamente con el ahogo, aún tengo un asma no resuelta. Este ahogo, esta cobardía, este miedo... intentando reconciliar mi libertad y mi identidad, pero sigo viviendo, a veces, en la dependencia”

“ Ante las sombras me planteo: conocerlas, darles luz y dejarlas ahí. El intentar atraparlas hace que siempre las tenga presente”

“Vivo en la penumbra, en el espacio entre la oscuridad y la luz, si elimino las sombras el deslumbramiento puede destruir a la niña. Tampoco puedo vivir en la oscuridad, creo que necesito poner luz poquito a poco”
Me pregunto ¿si quito mis sombras desapareceré? Me produce vértigo y vacío, pero me llama el planteármelo.

“¿Cuánto he fagotizado a otras personas para no ver mis sombras?”

“¿Las sombras se convierten en lágrimas?”

“Ante mis sombras me rebelo”

“Si las diferencias de género no fueran como son, ¿las sombras no serían diferentes?, ante esto me rebelo”

“Puedo mirar mis sombras, porque la luz está debajo. Me he pasado buscando con ansiedad, que no es más que una forma de huir, de no buscar.”

“Últimamente mi sombra puede ser que pido algo a cambio. ¿Cuál es el precio de la igualdad? Cuando no siento intercambio me afecta bastante.

“Descubrí mis sombras, hace dos años y casi me mata”

“Pues a mi me han venido con el trabajo que hemos hecho un montón de sombras, estoy petada de sombras. Una de mis sombras y pago por la igualdad ha sido la anulación de mi capacidad de seducción, la echo de menos”

“ Me estoy dando cuenta de que vivo ocultando mi luz”

“Quiero que todo el mundo crea que soy muy feliz, fuerte... por ahí van mis sombras”

“Me siento falsa incluso en mi relación de pareja, mi sombra me dice que los hombres son más fuertes que las mujeres...”

“Sombra es la parte de mi que no identifico. Siempre vamos a tener sombras, con la conciencia las ilumino”

“Las sombra del patriarcado ¿cómo verla?, a mi me ha dado mucho, el precio de la igualdad me compensa.”

“Me he comido a todas mis parejas por rabia. Me acabo de dar cuenta”


Tarde sábado:

“Yo también soy una feminista de pacotilla. Mantengo una parte de mi vida que no he sabido afrontar. No puedo seguir avanzando porque no me atrevo, los costes serían demasiado grandes. La frustración de no ver en casa a un hombre igualitario me produce rabia y respondo con enfado”

“Me ha costado ponerme al nivel de mi socio, que es un hombre igualitario y superguay, yo me situaba en un plano inferior al menor descuido”

“Una de mis excusas para no enfrentarme a mis miedos (expresados especialmente en mi relación de pareja) es mi madre, ella no acepta nada de como soy, como vivo”

“Yo esperaba mas de lo de fuera que de lo que tengo dentro. Es un error. Pretendo que la otra entienda algo que ni yo mismo tenía claro. Ahora me sorprendo de mi mismo y me sorprendo de la gente”

“Observo dos referentes en relación a mis sombras: 1.No valgo. Si doy mucho amor voy a recibir dolor y 2. que ideas me monto para tapar las ideas negativas.

"Creo que el género no interviene en las ideas negativas, pero sí en lo que me monto para tapar las ideas negativas”

“Pienso lo que pienso por las ideas aceptadas que hay en mis sombras”

“Venimos de la razón, pasamos a la emoción y creemos que somos la emoción, pero yo no soy mis emociones. Lo que soy es mucho más de lo que puede abarcar mis pensamientos”

“Quiero reivindicar la idea de culpa, dándole un sentido de culpa reparadora. Me ha servido como palanca de cambio en mi camino de hombre igualitario. La culpa restitutiva me ha servido mucho, es distinta a la responsabilidad. La culpa es un sentimiento muy profundo”

“No sé ni siquiera si me puedo llamar feminista de pacotilla. A veces pienso que no traslado todo lo que pienso a la gente. No se si es un autoconsuelo. Me veo en situaciones en las que no se si estoy perpetuando el patriarcado”

“Por una parte me vendo como una mujer muy linda y por otra como una mujer libre que hace lo que le sale del coño. Tengo una contradicción muy bestia, que no me deja ver realmente quien soy. No doy permiso para que me cuiden. ¿Se puede ser esas dos mujeres a la vez?. Los modelos me aplastan y me crean confusión.”

“La verdadera mujer sería la espontánea, si en el ahora no estuvieran apareciendo
continuamente mis sombras. Ya no me peleo, pero no soy una feminista de pacotilla por eso.
También en el actuar yo no soy profundamente lo que actúo”

“Una de las formas que conozco, descubrí y que me sirve para relacionarme es el feminismo. Con tu actitud, con tu lenguaje, transmites eso. La paternidad vivida de otra manera es algo que buscamos como hombres”

“Cuando das pasos, el suelo tiembla mucho y tú también, es reconfortante vivir en el grupo de hombres los secretos/miedos compartidos”

“No me permito expresar el llanto. No quiero canalizar a través del llanto. Tampoco me permito dar amor y cuidados. No puedo bailar salsa, no puedo dejar que un tío me lleve”

“Yo tenía el rol de mujer dulce, femenina y de pronto salió la mujer feminista que soy, pero sigue saliendo que si no soy lo suficientemente guapa, dulce... nadie me va a querer”

“¿Cuál es el precio?, la dificultad para integrar en mi vida lo que no me parece bien. Estoy escuchando en las mujeres un discurso de impotencia y hasta ahora solo había escuchado en los hombres y me parece esperanzador, porque me permite no estar permanentemente en guerra. Nadie me tiene que validar para ser feminista. Soy una feminista imperfecta. Que rollo de fortalece, que

“pechá” de ser fuerte. Defiendo la vulnerabilidad.”

“Todo el mundo puede ser feminista y todo el mundo puede ser lo que es. Tenemos miedos a nuestras imperfecciones.”

“Mi sombra es estar pensando siempre que tengo que hacer para responder a las demandas de las demás personas. No es tanto el ser aceptado como el buscar la tranquilidad para que se de la armonía en el ámbito familiar”

“¿Hasta que punto compensa tener una relación “de mentiras” por estar tranquila?, a mi no me compensa, pero el coste es muy duro. Si un ángel viniera de pronto con una varita y nos tocara diciendo “felices” ¿lo aceptaríamos?”

“No puede haber identidad sin sombras, el problema es creer que todo yo soy sombras”

“¿Cómo estoy contribuyendo a la transmisión del patriarcado? Cuando no estoy poniendo todas las energías que tengo en ese momento. La verdad es lo que queda cuando quitamos las mentiras. El mejor modo de contribuir a la igualdad es nuestro desarrollo personal. Cabe preguntarse ¿qué oculto para ser un hombre igualitario?.Creo que para enterarte de que va esto hay que limpiarse para tener una mirada limpia”

“A veces me siento demasiado culpable de las cosas que se dan a mi alrededor. Mis sombras más grandes son las relacionadas con cosas que considero demasiadas buenas para mi.”
Alguien menciona el término “catarata de género”

“¿De qué me sirve rebelarme? Últimamente vivo permanentemente cabreado. Los malos están ganando y eso me da mucho cabreo. La toma de conciencia tiene sentido si la hacemos en común.¿Qué proyecto yo como hombre igualitario? Pues muy poco. A veces me pregunto si debo hacer que las otras personas pierdan “su tranquilidad” y reaccionen. Es difícil. La vida está llena de cosas importantes y te dejas llevar.... te miras al espejo y te dices: pues me gustaría ser de otra manera”

“Desde que estoy en un grupo de hombres van saliendo cositas, pero lentamente. El trabajo personal me está permitiendo sacar cosas enquistadas. Yo decido en qué, cómo y dónde pongo mi energía. ¿Cómo contribuyo a perpetuar el patriarcado? O eres disidente o eres cómplice, y cuando escoges lo primero entras en guerra. Hay lineas rojas que no voy a pasar. El enfado es un gran revulsivo para el cambio. Yo lo compenso con meditación, trabajos manuales, etc.... La injusticia te hace vivir. Si no hierves no hay cambio, el equilibrio que cada cual se busque es cosa suya”.


Mañana domingo:

“En el proceso de iluminación de mis sombras, me doy cuenta que he estado haciéndolo desde hace años y me planteo como seguir sin esas guerras diarias, esos discursos.... si solo con mis acciones “obligo” a la gente a seguir. Seguiré iluminando mis sombras”

“Para mi lo importante es mi conciencia y la aceptación y decido actuar desde mi luz. Tengo que perdonarme y perdonar también a mis sombras. ¿Por qué nos cuesta tanto aplicarnos el respeto a nosotras mismas, con nuestras sombras como son?, sin mis sombras soy un poco menos yo”

“En mi conviven luz y sombras y éstas últimas son patriarcales. ¿Cómo me libero? a través del trabajo personal, con la autoobservación. El pensamiento crea a la pensadora, no me da miedo la libertad si es a través del pensamiento propio”

“Me desenvuelvo en la medida de lo posible como soy, me expongo, a veces, sin sombras y soy excluido, juzgado...pero también muchas veces aceptado e incluido. El mundo no va a cambiar porque yo quiera cambiar el mundo. Puedo ser una sombra cuando el contexto es oscuro. A veces actúo siendo lo contrario de lo que soy para generar reacción en la gente. Me da rabia cuando se confabulan sombras de otras personas para oscurecerme. Muchas veces sufro, pero soy consciente de que tengo una utopía que quiero alcanzar, junto con otras personas.”

“Tengo mucho miedo a mi libertad y a la de mi pareja, he decidido que no puedo sobrevivir en Omelas. Yo sí me arrepiento de cosas, y solo se me ocurre repararlo con mucho cuidado. Mi transición al mundo de hombres igualitarios tiene mucho que ver con ese arrepentimiento”

“La gente a mi alrededor en este espacio, me permite sentirme libre en acompañamiento. Tenemos un compromiso para con las personas que tenemos alrededor, pero eso no genera una obligación/ imposición. No podemos imponer solo acompañar”

“Vengo cada vez más libre, gracias a este lugar he podido conocer de los hombres más allá del discurso cotidiano. Cada cuál activa formulas, las suyas, para vivir.”

“Mi sombra es hombre, la identifico con los mandatos que me ha impuesto el patriarcado. Tengo una obsesión, una sombra ¿qué es lo que no he hecho bien con mi hijo?. Busco reconocimiento y, a veces, soy muy exigente. Quiero irme de Omelas y quitarme éstas sombras. Me da miedo la libertad de mis hijos. Intentaré no cabrearme con mis sombras.

“El intentar responder al mandato de ser perfecta me ha inmovilizado. Busco un equilibrio honesto entre lo que quiero y lo que puedo”

“Ayer tarde pude controlar una de mis sombras actuales, la necesidad de destacar, ayer escuché, tomé notas y no me intranquilizó no hablar. Si integro mis sombras, porque las ilumino, puedo considerarlas como propias. La autoobservación nos permite hacer el cambio. Sin las oportunidades que me ha dado la vida yo estaría todavía en el modelo patriarcal. He caído en creerme “no machista” cuando todos lo somos. He vivido en la simbiosis de la parálisis y con un enorme potencial de capacidad creativa. Muchísimas gracias por esta oportunidad compartida.”

“Mi libertad nace desde el diálogo amoroso con mis semejantes, desde la escucha y la falta de juicios y, vaya tela! Estoy constantemente juzgando y juzgándome. No quiero desprenderme de mis sombras, quiero aceptarlas, convivir con ellas y eso me hace frágil, vulnerable e incompleto. Quiero perseverar en mi camino de autoconocimiento. Vengo aquí y vuelvo un año más a refrescarme y luego, de nuevo al secarral. Tengo la fortuna de haber encontrado espacios donde beber, donde refrescarme y este es el espacio de relación donde me encuentro más sereno, más aceptado, más respetado, protegido, feliz. Con frecuencia voy como profeta de las catástrofes, en relación con los hombres, y vengo aquí y me dais ánimo, siento que sí es posible y quiero salir fuera para compartir esto”

“Yo ya salí de Omelas, pero Omelas se vino conmigo y si Omelas se viene conmigo tendré que seguir buscando. Cuando me libero de mi sombra me queda gratitud, alegría”

“Me siento muy agradecida, nunca me había sentido tan a gusto y tan pronto”

“He escuchado que somos machistas, yo creo que los mandatos del patriarcado son machistas. No creo en las palabras totales: nada, todo, nunca.. No me arrepiento de nada desde que tomé conciencia, ha habido ganancias y pérdidas que me han hecho feliz y que me gratifican”

“Gracias, gracias...¿Cómo se puede vivir tanto en tan poco tiempo?, estoy tan abrumado... necesitaría quince días para decir todo lo que tengo que decir”

 

 
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